dilluns, 2 de maig de 2016

VIDAS REFUGIADAS


ESCAPAR DE LA GUERRA

Desde hace meses ya  estamos acostumbrados a escuchar por la tele las desgracias que está provocando la guerra en Siria. Estamos tan familiarizados con la situación que nos hemos hecho inmunes a las imágenes y videos violentos que nos muestran. Incluso llegamos a olvidar una de las más graves consecuencias, los refugiados. Esas personas que se han visto obligadas a dejar una vida entera para poder sobrevivir.

Con este motivo la biblioteca de Lloret de Mar hizo una exposición. La exposición  se inauguró el día 9 de marzo y se cerró el día 1 de abril, ésta se titulaba Vides Refugiades y contaba con ilustraciones de artistas de más de quince países. También contaba con un reportaje fotográfico realizado por Maro Kouri, titulado SEGUINT ELS PASSOS DE N'ASEM, DE LESBOS A BERLÍN. Toda la organización fue a cargo de Plataforma per la Pau Lloret.

Las ilustraciones llenaban las paredes de la sala de exposiciones. Todas tenían su propia alma. Cada ilustración representaba de qué forma el artista ve la realidad de muchas personas que se han convertido en víctimas de una guerra. Casi todos los artistas han querido ponerle cara a esta tragedia por eso muchas de estas obras estaban protagonizadas por el rostro de los refugiados. Rostros de niños, hombres y mujeres. Niños con miradas tristes pero que aún conservan su inocencia, la que les permite pensar que todo pronto acabará. Mujeres con miradas desesperadas, como si se cuestionaran cuándo acabará la desgracia que están viviendo. Miradas cansadas y preocupadas por todas partes.

Casi pude percibir el sufrimiento de toda esa gente. Resulta desesperante no saber dónde vas a acabar. Pensar que te encuentras solo y que lo has perdido todo, o pensar que estas con tu familia pero que ya no puedes mantenerla. Al acabar mi visita por estas vidas refugiadas vi fragmentos del documental que me hicieron sentir mucho más la desesperación de aquellas personas. Gente durmiendo en tiendas de campañas en plena lluvia todo lleno de barro, niños a los que tienen que bañar al aire libre en pleno invierno, madres intentando cocinar  de manera primitiva para dar de comer a sus hijos… todo esto me llevó a un estado de impotencia que no pude controlar. Pero antes de salir vi una pequeña performance muy significativa. Un conjunto de salvavidas apilados uno encima de otro rodeados de barcos hechos de papel de periódicos. Sin duda ese era el alma de toda aquella exposición.


Gabriela Pinto Claure



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